Anduvimos en bicicleta horas y horas. Y la noche, ya no recuerdo de que hablábamos,seguramente de cosas vagas y lineas de olor a jazmín que invadían el aire.De "guarda" "guarda" que vienen los autos de frente.
La noche se hacia espesa y cuanto mas tarde mas liviana. Había un mundo debajo de las horas nocturnas .Hablábamos de la infancia seguro, de las mañas de cada uno.En silencio, los dos pensábamos que quizás no nos veríamos de nuevo nunca, que solo la noche recordaría cuan tirante y terso era nuestro cuerpo, nuestra piel.
Frenamos las bicicletas como fieles caballos durmiendo a la espera del gaucho.Quedaron en la esquina de un barrio de verano de casas que nadie habitaba.
Y fue así como volví a casa Julia.El quincho había desaparecido en mi recuerdo y ahora estaba ahí, imponente, lleno de grasa.Me vi bailando sola en el piso de baldosa naranja,pegándome con mi hermano y aburriéndome como se aburren las nenas que creen en los arco-iris y planetas impronunciables.Ahí me extrañe, olí las flores y sonreí largo rato, estaba convencida que si abriera la casa , estaría mi niñayo desmayada en la cama.El, también esperaba como un caballo fiel, sonriente. Con una intimidad creciente a cada estrella que aparecía en el cielo. Y los dos pensamos en besarnos.Que otra cosa puede hacerse en tal noche de verano? La filosofía ya existe en los libros y las bicicletas iban a esperarnos toda la noche.
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viernes, 11 de marzo de 2011
lunes, 29 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
marea sabanal
Imagine varias veces como seria despertar en su cama, desnuda mis pezones blandos, se pondrían rígidos al verlo traer el desayuno.
Le diría, "sos hermoso, hagamoslo de nuevo"
El haría una mueca y me mostraría una leve sonrisa detrás de sus labio rosados y carnosos.
Seria como ser arrastrada sin pedirlo por una gran ola,me volvería un naufrago y no habría retorno.Por mas de que grite no me rescatarían, no me molestaba, quería con todas mis fueras ahogarme en las profundas fantasias de su cama.
Teníamos quince días, antes de que el parta y solo quería pasármelo así, con su cuerpo tibio rozando mis piernas.Solo saldría para comprar comida, nos volveríamos animales, dejaríamos de hablar, y pasarnos semanas desnudos mirando nuestros sexos endurecerse y ablandarse una y otra vez, como un erizo de mar joven.
Seria recordada como la mejor semana de mi juventud y guardaría esas imagenes llenas de olor junto a los recuerdos que suelen traer los tíos lejanos de viaje, detrás del cajón de calcetines, para desearlo en la vejez arrugada ya, y ser arrastrada por una gran ola.
Le diría, "sos hermoso, hagamoslo de nuevo"
El haría una mueca y me mostraría una leve sonrisa detrás de sus labio rosados y carnosos.
Seria como ser arrastrada sin pedirlo por una gran ola,me volvería un naufrago y no habría retorno.Por mas de que grite no me rescatarían, no me molestaba, quería con todas mis fueras ahogarme en las profundas fantasias de su cama.
Teníamos quince días, antes de que el parta y solo quería pasármelo así, con su cuerpo tibio rozando mis piernas.Solo saldría para comprar comida, nos volveríamos animales, dejaríamos de hablar, y pasarnos semanas desnudos mirando nuestros sexos endurecerse y ablandarse una y otra vez, como un erizo de mar joven.
Seria recordada como la mejor semana de mi juventud y guardaría esas imagenes llenas de olor junto a los recuerdos que suelen traer los tíos lejanos de viaje, detrás del cajón de calcetines, para desearlo en la vejez arrugada ya, y ser arrastrada por una gran ola.
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